Envejecer El mundo se está secando

Nacida en Madrid, estudió Bellas Artes. Vive ligada al diseño y a las obsesiones estéticas: la fricción entre forma y fondo. Es fan del cine giallo, los libros y The Byrds. En 2025 editó la publicación colectiva Cosas Bellas por las que matar, un artefacto a medio camino entre el punk, el pop y la literatura. Ahora escribe una columna de opinion en El Mundo. 

El mundo se está secando. También el mío. Mi desertización corporal ha comenzado. Dejaré de ser una flor para convertirme en una pata de jamón colgada en la despensa. Imagino un abismo ante mí, una travesía titánica hacia territorio desconocido. Soy Charlton Heston, arrojada al desierto por los egipcios pero sin tierra prometida. No tengo opción: hay que atravesarlo.

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El desierto es un espacio vacío y yo me convertiré en su único contenido. Vacío porque lo contiene todo, desnudo porque solo en la desnudez se encuentra lo esencial. La versión outdoor del templo del señor, sin techo, donde me veré reflejada a mí misma. Allí me abrasaré, un espejismo confesional en medio de la nada.

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El ciclo vital me conduce a esta última parada, donde escasea la hidratación. Me transformaré en un ser con escamas, momificada bajo el peso de toneladas de células muertas. En este preciso momento, y aunque no lo noto, sobre mi piel se está dibujando un mapa singular, lleno de surcos y hundimientos. Ni tan siquiera siento un ligero hormigueo. Pero así, curiosamente, nos distinguimos unas personas de otras.

Pero mucho antes de llegar hasta aquí, sufrí la epifanía.
La verdad siempre se revela.
La verdad siempre se rebela.
A unos antes, a otros después. Despacio o de manera súbita, un zigzag atravesado en tu cara. Con purpurina o en la más absoluta soledad. O tal vez comprando Whiskas en el supermercado. A Paul Claudel, por ejemplo, le pilló un poco borracho entre las vidrieras y rosetones de Notre-Dame, inyectados en luces calidoscópicas. Porque los tóxicos ayudan: te enjuagan los ojos, te despejan el camino. Ahí el señor todopoderoso le reveló su gran verdad trascendente, la de Paul, única e innegociable, esa que permanece oculta hasta que no puede más y entonces emerge a la superficie para que no se pudra demasiado.

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Tribuna menopausia | Sol LeWitt | Jesús Vázquez | desiertos

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