Equinoccio de marzo El cielo que inaugura un nuevo ciclo

Soy periodista, investigadora y gestora cultural con más de 15 años de experiencia profesional entre Colombia y España, lo que me ha permitido tender puentes culturales y generar sinergias entre ambos países. Escribo sobre música latinoamericana e incursiono en otra de mis grandes pasiones: la astrología, que considero un saber milenario de conocimiento inabarcable. Hoy quiero compartir esta mirada y explicar por qué la encuentro tan fascinante y tan relevante para comprender el ciclo personal y colectivo en el que nos encontramos viviendo. 

Hay años que quedan para la posteridad, y el 2026 es uno de ellos. Desde los primeros días de enero empezamos a vislumbrar que no sería un año normal. Los astrólogos han coincidido en algo: el 2026 es un año bisagra. Un año atípico, cargado de configuraciones destinadas a corregir el rumbo, marcar un cambio de era o inaugurar un nuevo capítulo. Como cada quien prefiera llamarlo. 

Aquí diremos lo mismo, pero sin mesianismos ni dramatismos. El 2026 es el año de los cambios importantes, de dar el timonazo. Y para quien ame las reinvenciones, es ideal para empezar desde cero. No es opcional. Se siente en el ambiente una urgencia de reseteo, de hacer ajustes profundos y apostar por una verdad personal.

En lo que va de 2026 nos hemos quedado sin aliento. Ya hemos atravesado meses de gran intensidad, cortesía de aquel noviembre de 2025 en el que los trinos de agua, en los grados finales de Escorpio, Cáncer y Piscis, nos anunciaban grandes finales.

¿Cómo llegamos aquí? 

Para entender en qué estado llegamos a la primavera y qué sigue en esta temporada, debemos recapitular primero y entregar un poco de contexto (en el que igual nos quedaremos cortos).

Recapitulemos: iniciamos con un Venus Star Point en Capricornio, un stellium potentísimo en el que estaban Marte, Venus, Mercurio y el Sol, todos en oposición a Júpiter. Apenas iniciando enero el foco inevitablemente estaba sobre jerarquías, gobiernos y figuras de autoridad. ¿Alguien recuerda la captura de Nicolás Maduro? Parece que ocurrió hace años luz, pero nos dio la entrada a la dimensión de los cambios en 2026.

Imagen

Luego, ese mismo stellium pasó al signo de Acuario, donde se unió a Plutón. Cuando tuvimos la Luna Llena en Leo, en oposición a todos estos planetas, explotó (una vez más, pero a lo grande y sin vuelta atrás) el escándalo de los Epstein Files, y Julio Iglesias fue expuesto con las demandas de acoso sexual de sus ex trabajadoras en República Dominicana. Todo un preámbulo de la caída de figuras de brillo y poder que tendremos con el Nodo Sur en Leo desde el segundo semestre.

Así llegamos al Eclipse Anular de Sol en el grado 28 de Acuario, en cuadratura a Urano. Un eclipse anarético (en grados finales) que además se cruzaba con Urano despidiéndose de Tauro, con algunos regalos sorpresivos, como suele ser su naturaleza. Este eclipse trajo imprevistos, cierres e inicios de manera acelerada. Durante esa temporada tuvimos el arresto de Andrew Mountbatten-Windsor, la caída del capo del narcotráfico mexicano El Mencho o la muerte de Willie Colón.

A las dos semanas, el 3 de marzo, pasamos al eclipse lunar en el grado 12 de Virgo. Siguiendo la historia del anterior en Acuario (recordemos que los eclipses siempre vienen en pares), si quedaba algo por decir adiós, seguro que este eclipse, en conjunción al Nodo Sur, se lo llevó. ¿Qué vimos entonces? La caída del líder supremo de Irán, el Ayatolá Alí Jamenei en Teherán, por cuenta de un ataque de Estados Unidos e Israel. Todo esto con Donald Trump amenazando con que su siguiente objetivo será Cuba, y con una huida masiva de ciudades de Medio Oriente como Dubai, Catar, o Abu Dhabi, gracias a las contra ataques de Irán que posiblemente no se den marcha atrás. 

Imagen

Los tránsitos, y los primeros eclipses de 2026 con un mercurio retrógrado en piscis que nos ha dado tiempo de reconsiderar y observar en medio de este ritmo frenético de cambios (antes del definitivo equinoccio de Aries), nos dice que no estamos en una época de transición.

La astrología, si bien no está para para romantizar estos tiempos ni prometer un paraíso al otro lado del tunel, sí marca con precisión de relojero cuándo ocurrirán estos cambios o sucesos trascendentales que los detonan. En un escenario ideal esperemos que la astrología dialogue con otras ramas del conocimiento como la historia y la geopolítica, para entender a la luz de los años todo lo que ahora mismo estamos presenciando.  

Saturno y Neptuno se encuentran en el grado cero

Como venimos relatando, quien diga que su vida sigue igual al iniciar al equinoccio de Aries probablemente no está registrando el cambio de ciclo que ya se viene dando. Hay una presión por redefinir, por ajustar, por avanzar hacia una siguiente etapa. Y aunque varios tránsitos han venido actuando como detonantes, no son ellos los que sostienen todo el fondo del proceso. La configuración que verdaderamente coloca al 2026 en categoría de año bisagra es la conjunción de Saturno-Neptuno en el grado cero de Aries, que se dio de manera exacta el pasado 20 de febrero, pero continúa  operativa durante todo el año. 

Cada encuentro entre estos dos planetas se da aproximadamente cada 36 años e inaugura un ciclo colectivo, pone de manifiesto una serie de hechos históricos y cambios geopolíticos. El antecedente de 1989, con la conjunción en Capricornio, coincidió con la caída de estructuras sociales y políticas que parecían inamovibles, como la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética. Aries no habla de sistemas consolidados, sino de identidad, impulso e inicio. Si en Capricornio vimos el colapso de modelos rígidos, en Aries asistimos al nacimiento de nuevas formas de liderazgo y afirmación colectiva.

Imagen

Neptuno (planeta de la fantasía, los sueños, la intuición, la espiritualidad, la confusión, el engaño) es un planeta transpersonal que se demora en recorrer un signo 14 años, mientras que Saturno (planeta que representa las estructuras, los límites, el paso del tiempo, la responsabilidad, la disciplina) tarda dos años y medio en cada signo. Para que los dos se encuentren no solo debe pasar mucho tiempo, sino que su energía es tan opuesta que al estar juntos en un grado exacto, se produce un efecto de reinicio. No es un evento instantáneo, sino el comienzo de un proceso que se desplegará durante los próximos años.

Quizá lo primero que se nos viene a la mente con estos antecedentes en 2026 es Cuba, Irán, Groenlandia, Venezuela, Palestina, Puerto Rico, Rusia, etc. Pero mejor no intentar predecir ni lanzar pronósticos fáciles. Algo muy importante en los procesos históricos y en la astrología es dejar que los acontecimientos decanten por sí solos sin intentar anticiparse. Pero cuando convergen configuraciones de esta magnitud, es evidente que entramos en una fase de no retorno. A nivel mundano, lo mejor es observar y aprender cómo se dan los tránsitos de adelante hacia atrás.

¿Qué viene entonces en la temporada Aries?

En un año lleno de configuraciones trascendentales, el inicio del equinoccio Aries es un momento clave porque el stellium que ha estado transitando por Capricornio, Acuario y Piscis, llega finalmente a Aries donde activa la conjunción Saturno - Neptuno ubicada aún en el grado cero. Luego de todo lo que ocurrió en los meses previos, llega un momento de tomar acciones determinantes gracias a que Júpiter despierta de su retrogradación en Cáncer, así como lo hace Mercurio de Piscis. Ya con todos los planetas directos, y con el Sol, Marte, Venus, uniéndose a Saturno y Neptuno, sin duda, es momento de actuar. 

¿Cómo puede influirnos toda esta descarga de energía en Aries?, ¿Qué paso definitivo estamos dando?, ¿Qué estamos viendo en nuestro entorno y en las noticias que dijimos ‘nunca pensé que esto pudiera cambiar’? Aunque la conjunción Saturno-Neptuno ocurrió el pasado 20 de febrero, este es un momento definitivo, sentiremos su influencia durante todo 2026, y nos marcará por unos buenos años…

Ascendente Aries

Sin duda, Aries estará sintiendo la conjunción Saturno-Neptuno con mucha intensidad al caer en su primera casa de la identidad y personalidad. Este ciclo representa un gran salto de madurez, autosuficiencia y aplomo. Serán dos años y medio muy exigentes en los que habrá que proyectar en los demás un yo de manera más auténtica y actualizada, coherente con el momento vital que cada uno esté viviendo. Saturno es conocido como el señor del tiempo y marca el paso del tiempo, por eso el impacto en el cuerpo físico podrá ser notorio.

Ascendente Tauro

Aquí la conjunción se da en la casa doce que gobierna el inconsciente, las temporadas de reposo, lo que esta oculto, lo que mantenemos en secreto, y lo que estamos preparando de manera privada para darlo a conocer en una siguiente fase. Saturno y Neptuno pueden estar marcando un periodo de introspección muy profundo, y crear una necesidad de retiro y silencio. En otras palabras, es tiempo de soledad elegida o no elegida. La meditación, los retiros espirituales, los tratamientos inherentes a la salud mental y la psique, pertenecen a esta casa, y la conjunción Saturno-Neptuno puede ayudar a quien desee profesionalizarse en estas áreas.

Ascendente Géminis

El tránsito de Saturno-Neptuno se mueve por la Ia casa de los grupos y las amistades. En principio, aquí se puede producir una gran redefinición de quiénes son los aliados, la red de apoyo, o el círculo de confianza. Saturno aquí actúa como filtro que reduce y pone límites, mientras que Neptuno cumple el papel de disolver las idealizaciones y deja ver si había expectativas poco realistas. Juntos pueden producir una depuración del entorno social, devenir en un cambio de amigos y/o quedarse con los que se consideran verdaderos. Para los emprendedores representa la clientela, por lo que reestructurar la relación con las comunidades en redes sociales, cambiar la aparición en redes y focalización en una audiencia específica, puede estar a la orden del día.

Ascendente Cáncer

En este caso la conjunción Saturno-Neptuno se mueve por la casa diez de la vocación, la dirección de vida, la profesión, la reputación y el estatus civil. Es la casa que muestra nuestro lugar público en el mundo. Aquí Saturno exige madurez, responsabilidad, mientras que Neptuno puede ayudar a disolver ambiciones que no eran más que una ilusión sin sustento. La mezcla de ambos planetas puede significar desde un cambio de carrera, transformación del rol social, reinvención profesional,  y/o necesidad de reconfigurar la imagen profesional. Esto no tiene que darse a través de una crisis necesariamente. Esta conjunción también puede ser recibir un cargo o una promoción laboral de altísima responsabilidad y compromiso.

Ascendente Leo

En la casa nueve que mueve el extranjero, los viajes largos, la filosofía de vida, los estudios superiores y las publicaciones, la conjunción Saturno-Neptuno puede dar lugar a un replanteamiento espiritual, inicios contundentes de estudios superiores,  o cambios de carrera. Mayor disciplina en formación académica, emprender un viaje con un propósito muy determinado, atreverse a escribir ese libro, o esa obra en la que se ha pensado hace mucho tiempo. Por otro lado, Neptuno disuelve creencias que ya no tienen sustento. Es posible que ciertas ideologías, maestros, gurús o referentes pierdan fuerza. En la casa nueve puede manifestarse una prueba de fe. 

Ascendente Virgo

La conjunción Saturno-Neptuno transitando por la casa ocho activa uno de los territorios más profundos de la carta astral: transformación, vulnerabilidad, crisis, intimidad, recursos compartidos, herencias, deudas y procesos psicológicos. Saturno exige asumir responsabilidades emocionales y financieras asumidas con otras personas, mientras que Neptuno elimina ambigüedades respecto a la dependencia o la fusión con otros. Este puede ser un periodo en el que hay una revisión de deudas, inversiones y recursos compartidos. Surge una necesidad de ordenar finanzas conjuntas, ponerse al día en créditos, resoluciones en temas de herencias o acuerdos, transformación en la manera de vivir la sexualidad y en vínculos que se tienen con otros. 

Ascendente Libra

La conjunción Saturno-Neptuno transitando por la casa siete impacta el área de las relaciones de pareja, asociaciones, contratos y acuerdos formales. Aquí se exige compromiso, límites claros y madurez relacional. Durante este periodo puede surgir la necesidad de redefinir acuerdos o enfrentar desafíos que obliguen a una formalización seria o a una ruptura definitiva. Si bien es un tránsito que puede poner a prueba las relaciones, cuando se trata de un vínculo con bases sólidas, puede traer mayor compromiso y llevar la unión a un nivel más estable. También puede manifestarse como la aparición de una relación muy significativa, la firma o finalización de contratos importantes, o asociaciones que requerirán una estructura muy clara. Saturno exige definición.

Ascendente Scorpio

La casa seis activa el área del día a día, la salud y el servicio. Esta es la casa de las rutinas: horarios, hábitos y el cuidado del cuerpo. Es trabajo que hacemos para otros. La conjunción Saturno-Neptuno produce en esta casa una necesidad de reorganizar hábitos de manera radical, adaptar las rutinas y simplificarlas para que lleven menos tiempo. Puede manifestarse como un cambio de empleo o una redefinición de tareas dentro del mismo. También puede implicar una mejora en la dieta. En el ámbito de la salud, puede marcar el inicio de tratamientos o chequeos médicos. Las mascotas también corresponden a esta casa, así que la adopción y el cuidado de una mascota pueden convertirse en una responsabilidad tomada con mayor seriedad.

Ascendente Sagitario

Este tránsito por la casa cinco activa el área de la creatividad, el romance en sus primeras etapas, los hijos, la expresión personal, el talento, el juego y la pasión. La conjunción Saturno-Neptuno puede manifestarse como la decisión de tomarse en serio un proyecto artístico o un talento que antes se postergaba. También puede marcar el fin de ilusiones románticas sin fundamento o la determinación de no invertir energía en relaciones frívolas. En relación con los hijos, puede implicar una etapa de mayor responsabilidad, la separación natural cuando ya son mayores y se hacen independientes, o incluso la férrea decisión de tener uno.

Ascendente Capricornio

La conjunción Saturno-Neptuno transitando por la casa cuatro activa el territorio de las raíces, la familia, el hogar y la base emocional. Es la casa de lo íntimo, del pasado y de la infancia. Este tránsito puede implicar una mayor responsabilidad con la familia o con los padres, incluso hacerse cargo de ellos de manera más directa. También puede traer cambios significativos en el hogar, como mudanzas, reformas o la llegada o partida de miembros de la familia. Puede marcar el cierre y el inicio de un ciclo familiar importante. En algunos casos, puede materializarse la compra de una casa o un inmueble. De alguna manera se puede sentir como sentar las bases en algún lugar. 

Ascendente Acuario

La conjunción Saturno-Neptuno transitando por la casa tres activa el territorio de la mente, la comunicación, los estudios básicos, los hermanos y el entorno cotidiano. Este tránsito puede manifestarse como el inicio de estudios cortos o procesos de formación para actualizarse, cambios en la relación con hermanos o personas cercanas y una necesidad clara de ordenar ideas y pensamientos. También puede llevar a establecer límites más claros en conversaciones importantes y a asumir mayor responsabilidad en la palabra dada. Puede surgir la necesidad de depurar la información que  se consume, formalizar acuerdos escritos, organizar documentos y atender trámites o diligencias que se han venido postergando. En su nivel más profundo, este tránsito invita a alinear pensamiento y realidad. La casa tres también rige los medios de transporte, por lo que puede ser momento de decidir la compra/venta de un coche, una moto o una bicicleta

Ascendente Piscis

La casa dos tiene que ver con el dinero, los recursos personales, el valor propio y la autoestima. Es el área de la seguridad material y de la relación que se establece con lo que se posee y se produce. La conjunción Saturno-Neptuno en este sector exige responsabilidad financiera y mayor orden económico. Puede traer cambios en la fuente de ingresos, no necesariamente es una etapa de abundancia, pero sí una temporada de mayor conciencia y disciplina en el manejo del dinero. Es un tiempo propicio para hacer una revisión estricta de gastos e ingresos, evitar excesos y aprender a valorar el propio trabajo, la experiencia y la formación. Neptuno puede disolver fantasías o expectativas poco realistas en torno al dinero, mientras Saturno obliga a construir una autoestima más sólida, menos dependiente de la validación externa. Puede haber una toma de conciencia respecto a cuánto se da, cuánto se recibe y cuánto se considera justo. Sin duda, se trata de un periodo de reajuste financiero y personal que, aunque demande esfuerzo y sacrificios, resulta beneficioso a largo plazo para construir una base más realista y estable. 

 

Lo astral Astrología | stellium | equinoccio

Ya lo habrás visto, leído y escuchado: hemos preparado un número en el que han participado más de 60 personas.

También habrás visto que no te hemos pedido que te suscribas. Ni te han aparecido banners. Que no había logos de marcas ni instituciones.

¿Tendremos algo nuevo que ofrecerte dentro de tres meses, en el solsticio de verano? Si nos ayudas, seguro que sí.

¡Ayúdanos a volver a hacer Lo Imposible!

Dona en Patreon