Aforismos Brozas

«La circunstancia en que conocí a José Luis Gallero (Barcelona, 1954) es significativa de un rasgo de su personalidad y de su dimensión como editor: pues en aquella primera conversación habló de la literatura de aforismos, que le atrae. Y es que su manera de trabajar es a menudo aforística, lo que supone un modo de entender la creación literaria, la invención y la crítica. De ahí que muchísimas de las ediciones que él ha hecho respondan a su afán de prologar, seleccionar páginas detalladamente y anotarlas, construyendo un texto necesario y en paralelo al comentado: de suerte que hasta el original cambia en este proceso» (Mauricio Jalón, Valladolid, 7-11-2025). 

«Que no es otra cosa fortaleza que resistir los vicios y despreciar las cosas que otros tienen en mucho». 

(Francisco Sánchez de las Brozas, Doctrina del estoico filósofo Epicteto, I; 1600) 


Sin preocupación, sin melancolía, sin cuidado, nos alcanzará la muerte. 

«Percibir con claridad y recordar sin artificio», dice Julia Castillo. Donde termina el poeta, comienza el historiador. 

Nada ilumina tanto el porvenir como tener presente el pasado, esa hora que no solo se vive una vez. 

«Un pasado debe ser tan imprevisto que nos sorprenda cada vez que lo evocamos» (Pavese, Diario, 7-VII-1939). 

Pasado: presente por venir. 


El tiempo que robamos a la vida se lo regalamos a la literatura que nos ayuda a entenderla. Desvalijada la vida, marchita la literatura. 

No te confundas al equivocarte. Lo malo conocido garantiza la continuidad de lo peor. 

No es sino la razón, con sus garras, aletas y pezuñas, lo que nos equipara al resto de animales. 

Solo el tiempo perdido seduce a la eternidad. 

10 

¿Quién amará lo bastante la causa perdida de la justicia para clamar su verdad en el desierto? 

11 

Echar raíces. Irse por las ramas. Todo lo importante lo aprendemos de los árboles. 

12 

Todo lo importante lo dispensa la cultura, presente de ayer, mañana de hoy. 

13 

Bienvenida insatisfacción, enemiga de la complacencia. No nos dejes perseverar sino en aquello que solo se aprende equivocándose. 

14 

Solo a fuerza de repetir el error se adquiere conciencia de lo irremediable. 

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Entre avión y avión, el búho repite su plegaria. 

16 

Entre quienes tienen mucho y quienes tienen poco, el poeta, nunca dispuesto a renunciar a nada sin renunciar a todo. 

17 

El tiempo vuela. La eternidad revolotea. 

18 

Titulcia era un país cuyas campanas doblaban la duración de las horas. 

19 

Madrid, un decorado para los negocios, donde todo el mundo exhibía sus miserias. 

20 

«Ansia de dinero», «odiosos negocios», «perdición del mercado». ¿Cuántos siglos han transcurrido desde que el amigo de Mecenas dio la voz de alarma? Tantos, como sobreviven sus Epístolas. 

21 

Por qué «todo ángel es terrible», me pregunto al leer el séptimo verso de la primera elegía de Rilke (1912). Porque «ningún ángel es ocioso», susurra Ramon Llull (Libro de los proverbios, 1304). 

22 

Si leer es escuchar, releer significa dialogar. 

23 

Juntas, la vida y la muerte componen la eternidad. 

24 

Bajo el cielo irrepetible, sentimos erizarse nuestra piel. 

25 

Infancia, sueño de la conciencia. Conciencia del sueño, la vejez. 

26 

Aunque solo los locos son generosos, siempre gobiernan los cuerdos. Por eso la guerra nunca se interrumpe. 

27 

«Escribir bien, leer bien: virtudes que crecen y menguan a la par» (Nietzsche, Humano, demasiado humano, II, 87; 1880). «La lectura es para el arte de escribir como la experiencia para el arte de vivir» (Leopardi, 22-VIII-1820). ¿Axioma de Nietzsche? ¿Ley de Leopardi? ¿Cómo denominar esa correspondencia inquebrantable entre el arte de leer y el arte de escribir? 

28 

«Cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando». Nadie más taciturno que Manrique ante semejante escollo. Nadie más avisado que Góngora: «Tú eres, tiempo, el que te quedas / y yo soy el que me voy». 

29 

Allí donde creíamos tocar fondo, apenas acariciamos la corteza —el fondo de la corteza—. No en vano, recuerda Calvino: «La superficie de las cosas es inagotable» (Palomar, 1983). 

3o 

Corteza: única certeza. 

31 

El verdadero problema estriba en hacer que las horas se vuelvan eternas. 

32 

Es la conciencia compartida del paso del tiempo lo que hace contemporáneos entre sí a escritores de todas las épocas. 

33 

Nada tan satisfactorio como releer. Y así, todo lo que amamos se hace lentamente trizas entre nuestros dedos. 

34 

Por medio de su acción, el lector adquiere los mismos derechos que el autor del libro a reescribir sus páginas. 

35 

El tiempo triunfa sobre la palabra del escritor. Pero el lector triunfa sobre el dominio del tiempo. 

36 

A medida que merma el caudal de los días, medra el tesoro de las horas. 

37 

Nunca la veremos celebrar su victoria, pero todas las carreras las gana la verdad. 

38 

Ángel de la paz, donador de quietud, centinela del silencio, sé que no tardarás en invitar a mi enajenada generación a desalojar el jardín donde nunca se acaba el trabajo de vivir solamente una vez. 

39 

Poetas, pintores, fotógrafos, músicos, arquitectos decididos a explorar el campo de composición común a sus quehaceres. 

40 

Poesía es ese destello que abrasa la ficción y alumbra lo remoto. 

41 

El sabio misántropo jugaba con los niños, audaces investigadores en cuyas manos depositaría gustoso el gobierno de la ciudad, no ejercido por los adultos sino para desterrar la excelencia (121 DK). 

42

Oscuridad: materia prima de la luz.  

43 

Tender puentes entre la poesía y la historia, he ahí el único oficio que ha permanecido invariable desde Homero. 

44 

No busquéis al responsable: es el poeta. 

45 

Larga vigilia aguarda a quien haya de satisfacer la última voluntad de Gloria Fuertes: «No te duermas hasta que despierte España» (Glorierías, 1998). 

46 

Si no es difícil, no es amor. 

47 

La poesía no se hace: nos hace. ¿Cómo podemos olvidar tan a menudo esa verdad? 

48 

El pueblo que instruye al pedagogo, apenas aprende de él. Porque nunca hay suficientes escuelas. Ni suficientes pedagogos. Porque nunca hay tregua en la contienda. 

49 

Ese fugitivo tris robado a la eternidad, zanja miserable donde nos hacemos fuertes. 

50 

Mientras os vea trabajar, no se acercará a vosotros, niños que habéis alcanzado la vejez sin temor a la muerte. 

Aforismos Epicteto

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