Cerro Gallinero 17 años de arte efímero
Cerro Gallinero
El Centro de Arte y Naturaleza Cerro Gallinero se encuentra en el municipio abulense de Hoyocasero. Se inauguró el 14 de agosto de 2010 y actualmente su Colección Permanente consta de 56 obras, ocupando 60 ha, visitables a cualquier hora del día. Es un centro de producción y su máxima es: “El artista trabaja para este territorio y su contexto”. Como actividades paralelas constan la poesía y la música. “El Cerro en flor”, con visitas guiadas y talleres, “Paseo a la luz de la luna llena” y “Conjunción solar”, en octubre, son otras posibilidades de conocer su colección.
Adriana Hoyos
Adriana Hoyos es poeta. En España ha publicado La torre sumergida, La mirada desobediente, Del otro lado, No es a mí a quien lees y La sed con que mirabas (antología amorosa). En Colombia, la antología Lo que me trajeron las palabras y Esa que canta hacia adentro. En Portugal, Geometrias da voz, Nao é a mim que lês. En Serbia, la antología Ono što su mi donele reči. Su obra ha sido presentada en festivales y encuentros literarios en más de veinte países de Europa, África y América. En 2026 recibe el Premio Dámaso Alonso, otorgado por la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid.
El Cerro Gallinero es un Centro de Arte y Naturaleza situado al norte de Hoyocasero, provincia de Ávila. Las obras del Cerro se producen con y también van dirigidas hacia la naturaleza, pues esta, con el tiempo, las modificará y terminará por modelar, y en algún caso, las hará desaparecer. Aparte de las intervenciones, permanentes o efímeras, el Cerro desarrolla becas de residencia de poesía, música y danza con el propósito de que la experiencia tenga un camino de retorno y al año siguiente sean presentadas en el lugar del que partieron. Este año abrió su 17ª temporada con las obras Luna oferente de Juan Jesús Villaverde y Surya de la Fuente, Ciclo cerrado de Alberto Muñoz Santos, Aquí hay Oro de Carlos de Gredos, y con un recital de poesía a cargo de Adriana Hoyos. Aquí puedes acercarte a todas ellas.
"Luna oferente". Juan Jesús Villaverde y Surya de la Fuente
La génesis de esta obra se ancla en “La piedra del rebaño” de Carmen Madreñarroja, pieza del Cerro de 2018. Surya al conocerla le recordó a la luna por su redondez y empezó a pergeñar su idea. Después entró en escena otro artista del Cerro, Juan Jesús que es el que le ha dado forma. La ubicación en el camino de subida, el primero que la pensó como una especie de anuncio fue José Luis de la Fuente, Primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Hoyocasero de 2011 al 2015. Él tuvo una idea genérica y ahora se ha materializado. El lugar ideal para alojar la redondez lunar se encontraba entre dos grandes rocas cercanas al pueblo. El título hace mención a lo que la luna nos ofrece y más allá de las mareas, ciclos para sembrar, podar y femeninos, la Luna actúa como un escudo vital y regulador dinámico para la Tierra, permitiendo que la vida exista tal como la conocemos. Su protección no solo consiste en absorber impactos físicos, sino también en la estabilización del clima para que tengamos las condiciones necesarias de habitabilidad. La Luna nos ofrece y se ofrece como un objeto entre las manos.
"Ciclo cerrado". Alberto Muñoz Santos
Al llegar a esta obra nos encontramos con un pavimento de granito industrial, pero no recién cortado, sino reutilizado y resquebrajado por la acción de maquinaria pesada. En la remodelación del pavimento de la Plaza Nueva de Sevilla en 2025, un camión fue cedido a Alberto por parte de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla. Antes de llegar el granito al Cerro, parte fue utilizado para la obra “La piel del vacío”, una escultura-instalación del artista como parte de la exposición colectiva “En la intimidad del lindero”, inaugurada en la sala Laraña de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla en julio de 2025. Se han trasladado 7 m² del pavimento de la Plaza Nueva de Sevilla al Cerro. El lugar elegido es llano y rodeado de granito natural, para dar cierta continuidad al conjunto. Un plano humanizado al lado o dialogando con un plano natural. En Sevilla el solado tuvo una vida útil y para mejorar parte de la plaza se tuvo que cambiar. Así ha regresado de la ciudad al campo, a la cantera, a su origen: ciclo cerrado. Regresa como una persona anciana, con todas sus arrugas, en este caso grietas a un lugar de descanso, pero también ha venido “una huella de memoria y de paso del tiempo, una piel con huella de paseantes en la ciudad. No sólo está presente la huella y el desgaste del pavimento, también están los intersticios, esos vacíos entre piezas del pavimento roto que le da oportunidad a la naturaleza de crecer”.
"Aquí hay Oro". Carlos de Gredos
Proyecto debido a la experiencia personal del paseo por el Cerro Gallinero. Lo que se ve es una pequeña roca viva que emerge y ha sido cortada casi a ras de suelo. Sobre ella se aprecia un círculo y un punto central tallados y todo el dibujo pintado de color oro. Este símbolo representa en la alquimia espiritual al Oro, metal asociado al Sol, por el convencimiento de que lo que está arriba, el macrocosmos, influye en lo que está abajo, el microcosmos. Esta ley de las correspondencias vincula a los siete planetas de la astrología antigua con los siete metales celestiales y representa el viaje de purificación del alma humana, desde la ignorancia y pesadez del plomo hasta la iluminación del oro. El círculo es tradicionalmente el símbolo de la perfección y el punto sería el origen, el centro divino y de la unión del sol-oro llegamos al alma incorruptible. En la arqueología y mapas antiguos encontramos este símbolo como indicación de lugar de relevancia o un centro territorial. Nuestro territorio para nosotros es tan valioso como el Oro.
Recital de Adriana Hoyos
Adriana Hoyos realizó una lectura concebida como un ritual poético in memoriam del padre en plena naturaleza en el ciclo “Poesía a la Hora Vertical”. Se articuló en torno a cinco elementos: tierra, fuego, agua, aire y palabra. Al comienzo del acto cada participante recibió una piedra blanca y escribió una palabra, sin conocer la elección de los demás. Más adelante, todas las piedras fueron desveladas y, siguiendo el orden de aparición, dieron forma a un poema colectivo. A lo largo de la ceremonia, Hoyos leyó una selección de poemas de su autoría relacionados con la muerte, la figura del padre, el paisaje, los pájaros, la luz, el amor y la transformación. En la lectura, planteada como un recorrido emocional, la música tuvo también una presencia fundamental. Las piezas elegidas fueron interpretaciones para contrabajo, el instrumento que tocaba su padre. Hubo tres piezas: un arreglo de Bach sobre Alessandro Marcello, "Spiegel im Spiegel" de Arvo Pärt y "El cisne" de Saint-Saëns.
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