El amor es la ley Una playlist (seguida de unas cuantas preguntas para el DJ)
Professor Angel Dust
Ángel Francisco López Morán nació en Ciudad de México, donde inició a los cinco años su formación musical en el Conservatorio Nacional, creció rodeado de músicos y se interesó desde joven por géneros como el mambo, la cumbia, el cha cha cha, la salsa, el rock, el blues y el jazz. En Canadá estudio Arte Experimental y se inició como DJ. En 1990 llegó a Barcelona y fundó en 2000 Bongo Lounge, uno de los grandes referentes de la noche electrónica barcelonesa y reconocido en todo el mundo. Entre 2008 y 2013 se vio obligado a vivir en Panamá, donde creó un programa de rehabilitación musical para presos y produjo numerosos proyectos de la escena underground local.
De regreso en Barcelona, continúa como productor, DJ y músico.
Foto: Ricardo Moreno
- Entrevista:
Bruno Galindo
"Babarabatiri" Benny Moré/Dámaso Pérez Prado
El Carafoca, como me dijo un día mi padre que le decían al artífice del mambo cuando nos topamos con él en la sastrería donde me estaban cosiendo el traje de primera comunión, fue un icono y un héroe del estilo; una especie de James Brown latino. Esta canción fue grabada hacia 1949 en México, dentro del laboratorio de mambo de Pérez Prado. El arreglo está basado en secciones cortas que se repiten: stabs de metales, capas de percusión y una tensión in crescendo sin resolución melódica clara. La voz entra como un instrumento más con ese fraseo rítmico de sílabas percusivas y anticipa algo que años después entendería: el groove como arquitectura.
"Evil Ways" Santana
Pese a que fue sin duda Santana quien la hizo famosa, originalmente fue escrita por Sonny Henry y grabada por primera vez por el percusionista de jazz Willie Bobo en 1967. Santana reconfiguró y transformó una canción soul en un trance rítmico colectivo donde la repetición y el pulso pesan más que la estructura original. Fue otra de las canciones que descubrí en la colección de discos de mi padre. Está incluida en el primer álbum de Santana, que también incluye otro supertemazo: «Soul Sacrifice», que el músico tocó cocido de LSD en el festival de Woodstock de 1969.
"Cookie Puss" Beastie Boys
Sencillo de debut de Beastie Boys de 1983 que marcó su transición de banda de hardcore punk a pioneros del rap. Este tema empezó a sonar en el Voodoo cuando los Beasties aún grababan para sellos indies. Los vi en directo en el Twilight Zone de Toronto. Éramos apenas doscientas personas cuando salieron al escenario ataviados con orejas de Mickey Mouse.
"Native Love" Divine
Otro tema imprescindible en los clubs a los que iba a bailar en Toronto. Producido por el pionero del Hi-NRG Bobby Orlando en 1982, me flipan su bajo sintético, esas cajas de ritmo secuenciadas y la estética deliberadamente exagerada tanto en la voz como en la mezcla. Este tema consolidó la carrera musical de Divine tras su éxito en Pink Flamingos, el clásico de culto de John Waters. Es un tema que aún suena en mis sesiones.
"Pump Up The Volume" M/A/R/R/S
Más que un simple éxito de pista, esta canción de 1987 terminó siendo un hito en la evolución del acid house y el fenó- meno global de la electrónica de baile. El uso creativo de samples convirtió el track en un antes y un después dentro de la pro- ducción musical de finales de los ochenta. De hecho, el «pump up the volume» que da título a la canción no es otra cosa que un sample de «I Know You Got Soul» de Eric B. & Rakim. Gracias a este tema entendí que el sampleo podía ser una herramienta compositiva.
"White Lines (Don't Do It)" Grandmaster Flash & Melle Mel
Otro clásico de las sesiones de los Dope Brothers. Aunque durante años muchas ediciones del disco y plataformas digitales atribuyeron el tema a Grandmaster Flash & Melle Mel, la participación de Flash en la grabación brilla por su ausencia. Para entonces ya se había desvinculado de Sugar Hill Records tras varios conflictos relacionados con los derechos de autor. La discográfica decidió mantener su nombre en la portada del maxi para capitalizar la enorme popularidad que en 1983 tenía dentro de la escena hip hop, pero en realidad el tema fue desarrollado por Melle Mel junto a Sylvia Robinson. Más allá de su importancia musical, la canción destacó por su contenido social y político. La letra retrata las desigualdades del sistema judicial estadounidense y denuncia el racismo estructural de la época.
"What Is Love" Deee-Lite
Otro grupo que rompió paradigmas en el pop y sirvió como puente entre la cultura de club y el mainstream. Aunque el hit de Deee-Lite fue «Groove Is in the Heart», este tema se convirtió en uno de mis ases en la manga para la pista a principios de los noventa. «¿Qué es el amor?», se pregunta la icónica Lady Miss Kier en esta producción de 1990 de Super DJ Dmitry y DJ Towa Tei, que hacen un uso del sampling muy cool.
"Erotic City" Prince
Conocí a Lesley bailando esta canción en el Voodoo. Desde entonces se convirtió en uno de los tesoros de mi maleta de discos. La versión extendida se publicó como cara B del sencillo «Let’s Go Crazy». Prince explicó que «Erotic City» se grabó justo después de ver a Parliament-Funkadelic en el Beverly Theatre de Los Ángeles en 1983. «We can funk all through the night», canta la singular Sheila E., diva del genio de Minneapolis, refiriéndose nada veladamente a otro verbo en inglés que empieza con efe.
"Loser" Beck
Beck, que venía del movimiento antifolk, sacó este single en 1993 que lo arrastró inesperadamente al número uno de varias listas a nivel internacional. Su mezcla de folk, hip hop y psicodelia californiana eran elementos que compartíamos en On. Desafortunadamente, Warner Suecia y sus ejecutivos nunca entendieron esta hibridación e intentaron redirigirnos hacia algo
puramente comercial, con lo que el choque de trenes fue inevitable.
"Fools gold" The Stone Roses
The Stone Roses es, junto con Primal Scream, mi banda predilecta del rock británico de los noventa. Otra canción que sirvió como inspiración para On, pura energía Balearic. Según ha comentado Ian Brown, el tema, un single de 1989, se construyó a partir de un bucle inspirado en el «Funky Drummer» de James Brown. A partir de ahí, la banda desarrolló una interpretación más orgánica del patrón, y el batería Reni tuvo que adaptar y reproducir ese pulso funk. El característico groove fue propulsado por la línea de bajo de Mani y rematado por la guitarra de John Squire.
"Connected" Stereo MCs
El concepto de mezclar elementos del hip hop y un DJ con un batería de carne y hueso y otros músicos es el que tenía en mente para la creación conceptual de On. Al poco de afincarme en Barcelona, pude comprobar cómo sonaba aquello en el concierto que Stereo MC’s dieron el 18 de abril de 1991 en la Sala Distrito, donde presentaban su segundo álbum, Supernatural (1990). Esa noche escuché «Connected» por primera vez (saldría en su tercer álbum) y flipé. Aquel concierto fue, sin duda, una bocanada de aire fresquísimo.
"For What it's Worth" Sergio Mendes & Brasil '66
Este tema estaba incluido en un álbum que tenían mis padres y que yo escuchaba constantemente con los cascos, tirado en la moqueta de la biblioteca de casa, donde mi padre tenía su preciado estéreo y su colección de discos. Me flipaba mucho el sonido de este álbum. El tema en cuestión es un cover de 1970 del clásico de Buffalo Springfield. A diferencia de la versión folk rock original, la de Mendes utiliza una sección rítmica impulsada por ritmos rotos y percusión brasileña, lo que la ha convertido en una pieza muy apreciada tanto por DJ como por coleccionistas de vinilos de rare groove y funk.
"Bull in the Heather" Sonic Youth
Otra de mis bandas favoritas de todos los tiempos es, sin duda, Sonic Youth. Su primer concierto en Zeleste, a principios de los noventa, me voló la quijotera. Llevaba años escuchándolos desde Toronto. Unos genios del art rock y del ruido; no existe nadie más cool. Según ha explicado Kim Gor- don de este tema de 1994, la letra puede leerse como una forma de resistencia frente a una cultura dominada por dinámicas masculinas.
"Da Funk" Daft Punk
El primer gran impacto de Daft Punk llegó con «Da Funk», un tema de 1995 que los puso en el mapa de la electrónica mundial. La canción es muy sencilla y, al mismo tiempo, brutal: un groove de house repetitivo, un bajo sucio y constante y, encima, ese lead melódico casi hipnótico que se te queda pegado sin escapatoria. No tiene letra como tal, pero transmite muchísimo con muy poco. El videoclip de Spike Jonze también ayudó a que todo explotara: ese perro antropomorfo vagando por Nueva York con su radiocasete es casi tan icónico como el tema.
"Oye cómo va" (Freddie Fresh Rico Mix) (feat. Mucho Muchacho y Benjammin) Professor Angel Dust & Da PH Force
Remix de 2000 firmado por Freddie Fresh de mi versión del «Oye cómo va», que explotó a nivel nacional y traspasó fronteras. Una remezcla que hibrida culturas sin pedir permiso, como una jam de club donde todo el mundo entra en la misma fiesta, pero desde puertas distintas. El rollo es bastante claro: indiscutible base latina, descarada actitud hip hop y un tratamiento electrónico que lo lleva directo a la pista. Mucho Muchacho entra con ese flow seco y contundente; Benjammin le da el toque más vocal y relajado, y la mezcla lo en- vuelve todo con energía de club, como si el tema original se hubiera ido de rave.
"Stronzo" (feat. Mala Rodríguez) Professor Angel Dust & the PH Force
Una joven María llegó a Barcelona con intenciones de trabajar con Solo los Solo y, por mediación de Dani Brasco, apareció en mi casa-estudio, donde la acogí durante varios días y grabó esta magistral y malvada colaboración —que fue, por cierto, uno de sus primeros temas— para mi disco Güapacheando (2000), que saldría en Virgin.
"Love Is The Law (feat. Benjammin)" Professor Angel Dust
Con Benjammin he trabajado durante muchos años. «Love Is the Law» (2005) es para mí el mejor de todos los temas en los que colaboramos. A partir de la frase que llevo tatuada en el antebrazo —una máxima del ocultista Aleister Crowley—, desarrollamos la letra en el estudio.
"Amaneció otra vez" Professor Angel Dust
Para cerrar esta sesión, termino con el outro de mi segundo disco, donde se pueden escuchar unos esprays siendo agitados y el propio espray, que grabé y sampleé mientras Jerónimo (Dr. Lakra) realizaba un mural en el recibidor del espacio que compartía con Lesley en Poblenou (Barcelona), donde estaba mi estudio de grabación. That’s all folks!
Cuando eras muy joven viste muy de cerca al gran Dámaso Pérez Prado, ¿qué impresión te dejó, qué importancia tuvo en tu vida?
Cuando vi a Perez Prado en la sastrería donde me estaban haciendo mi traje de capitán de barco para mi primera comunión quedé deslumbrado con su aura. El mojo que desprendía ataviado con su traje verde aguacate y la sonrisa que acompaño al apretón de manos de mi padre, del cual era ídolo musical muy venerado, me marcó mucho, Pensé: se puede ser extravagante y peculiar y ser respetado. A través de la discografía de mi padre me hice fan del “cara foca”, que es como le decían los entendidos. A lo largo de mi vida seguí comprando todos los discos que encontré de el y he sampleado muchas cosas de ahí.
Otro icono con quien compartiste una (muy) breve conversación telefónica: Luis Buñuel.
Buñuel paseaba a su perro en un parque que estaba cerca de la oficina de mi padre. Para mi era mi artista insignia del surrealismo, el Perro andaluz y La edad de oro me fliparon mucho al principio de mi adolescencia. Mas tarde seguí viendo toda su filmografía y junto a Tarkovski es el director que mas influyó mi mirada como artista.
Cuando tenia 16 años, una tarde en casa que estaba con un par de amigos y mi hermano (que en aquel entonces nos decíamos activistas dadaístas), se nos ocurrió buscar en las paginas blancas (que era una guía gordísima con los números de teléfono y las personas a las que pertenecían). Encontramos el de Don Luis Buñuel y se nos ocurrió llamarle para hacerle una broma dadaísta. Llamamos y primero contesto él el teléfono. Entonces yo le dije “ Don Luis, le llamo porque estamos vendiendo pararrayos para jirafas, no sé si le interesaría comprar uno”. El maestro no oía bien y rápidamente me dijo, “no le escucho bien, le paso a mi esposa”. Entonces Jeanne Rucar, que era su pareja, amablemente cogió el teléfono, le volví a decir lo mismo y ella contesto, extrañada, con un marcado acento francés: “¿¿¿Pararrayos para jirafas???” Su dulzura me hizo sentirme mal invadiendo su tranquilidad y rápidamente le dije: “Somos un grupo de admiradores fervientes de su esposo, perdone nuestra broma”, y colgué el teléfono.
Estas cosas te pasan en México, tu país natal. ¿Qué cambia cuando tu familia se instala en Canadá? ¿Y en cuanto a música?
Cuando nos instalamos en Canada yo tenia 18 años, al poco tiempo empecé a estudiar en la universidad la carrera de Arte Experimental. El acceso a conciertos constantes de grupos de música de lo que ahora se llama el post-punk: Bauhaus, The Cramps, Talking Heads, Siouxie and The Banshees, los jóvenes Beastie Boys (con solo un single editado), Divine, música africana como Fela Kuti, grandes del funk como James Brown y artistas pilares del reggae como Black Uhuru entre muchos otros, nutrieron mi universo musical y me hicieron empezar a componer, tener grupos de música, estudiar síntesis y las tecnologías emergentes de los primeros samplers y los programas por ordenador.
¿Cómo era el Paradise Garage, qué música sonaba, qué cosas pasaban por allí?
Era el gran templo de la música de baile, aunque se mencione como el lugar donde nació el house y especialmente el garage —que viene de su nombre—, era un club solo para socios, en teoría, pero al principio de la noche se congregaba en las puertas mucha gente con sus mejores looks esperando al director de seguridad/hostess que salía, echaba un ojo y señalaba a algunos afortunados para que entraran. Mi novia y yo fuimos unos de ellos. Larry Levan era un DJ que mezclaba además de house, todo tipo de música, de repente sonaba The Clash o Blondie, algun tema de hip hop, muchas cosas de disco y post disco... era un mago, conducía a los asistentes a una constante serie de orgasmos a través del baile. Su forma de pinchar es una de mis mayores influencias a la hora de mezclar estilos, eras y sonidos diversos. El sound system era increíble, los subgraves te masajeaban las entrañas, no había un alma que no estuviera dándolo todo en la pista, el DJ apenas se veía estaba casi escondido. Un dato curioso es que no se vendía alcohol, solo había un ponche que era gratuito.
Tiempos de éxtasis, por cierto. ¿Cómo alteró esa molécula a la música de baile?
En aquella época en la que estuve en Paradise Garage aun no se le llamaba extasis, era MDA a secas; el mainstream aun no sabia que existía. Esa noche tomamos una dosis envuelta en un pedacito de papel de servilleta, nuestra experiencia fue maximizada, la sensación de las diferentes frecuencias de la música conduciendo tu cuerpo en una especie de exorcismo placentero te hacía conectar con la música de una forma casi espiritual. Mas adelante el éxtasis fue el agente generador de toda la cultura del acid house y con ella la música electrónica de los noventas.
En ese 1987, con una de tus bandas, teloneas a Pink Floyd.
Mas que telonear, fue una sorpresa del club en el que presentábamos mi disco con mi banda Bambi, Pink Floyd tocó esa misma tarde noche en un gran estadio de la ciudad y llegaron al club para tocar después de nosotros, bajo otro nombre, para divertirse. Su repertorio fue muy variado, cosas que no había oído, algunos covers a su manera. Tuve la suerte de estar con ellos en el camerino y compartir un buen rato juntos. Mi actitud no fue la de un fan hipnotizado, no les pedí autógrafos, hablamos como hablamos los músicos entre nosotros cuando compartimos backstage, cosas de músicos.
Cabinas, camerinos, backstages. ¿En qué momentos de tu vida dices: esto no puede estar pasando?
Nunca me hice esa pregunta, toda esa gente increíble que fui conociendo eran muy humildes en su actitud, me sentía afortunado por aquellos momentos y aprendi a ser humilde también, pero de alguna forma tenia la certeza de que mi vida estaba destinada a ser así y que mi música y luego mis sesiones también estarían en espacios donde se congregaría mucha gente y en los que yo seria un catalizador.
Un día se te acerca Neil Young. ¿Qué te dice?
Después de un periplo de cuatro años con el proyecto de mi banda ON, al terminar el primer y único disco, nuestro sello discográfico, Warner Suecia, nos puso de teloneros de Neil Young, que también presentaba nuevo disco. En aquel momento llevaba como banda a los músicos de Pearl Jam. El día del concierto, antes de la prueba de sonido, los tres miembros principales de la banda estábamos sentados esperando a que retiraran algunas cosas del escenario donde Neil Young había hecho ya su prueba de sonido. Era un espacio al aire libre enorme, en Estocolmo. Estábamos aterrados, éramos fans de Neil Young de toda la vida, nuestro disco era una mezcla de folk, hip hop, electrónica y psicodelia con un formato mas indie pop, el publico que llenaría el estadio no habrían escuchado el disco aún, que llevaba solo una semana en el mercado. De pronto Neil se acercó a nosotros a saludarnos, ese si más que otros fue un momento como si un Jedi se apareciera. Al ver nuestro nerviosismo se sentó con nosotros y nos dijo “chicos, no os preocupéis de lo que esta mas allá del escenario, tocar como si estuvieran en un lugar rodeados de amigos, disfrutar el momento y el publico lo sentirá”. Salimos a tocar siguiendo sus consejos. Aunque aún nerviosos, poco a poco el publico empezó a prestarnos atención y al final recibimos aplausos generalizados, fue increíble.
Tú siempre escuchaste mucha música de lo más diversa: latina, folk, rock, punk, new wave, Brasil. Uno cree que un DJ solo escucha música fundamentalmente bailable pero no es tu caso. ¿En qué medida la música —incluso la que no va a pinchar— abre el mundo a un DJ?
Cabe señalar que antes que DJ soy músico, que la música es mi combustible que hace que la vida sea una aventura. Como DJ escuchar música diversa expande tus posibilidades de experimentación. Como DJ productor te da una paleta de colores muy amplia para componer, producir y también para limpiar tus oídos.
¿Qué aprendiste de Malcolm McLaren? Tu relación con él.
Aprendí a componer canciones, aprendí mucho cuando nos puso muchas tardes durante un par de meses, de las muchas horas que pase con mis dos compañeros de ON, estudiando canciones de todas las épocas que habían trascendido al imaginario popular al hacer versiones de cientos de ellas a nuestra manera, usando nuestras voces, dos guitarras acústicas y una pandereta. Aprendí el arte de las estructuras y los hooks, también aprendí de él el arte de la provocación y el estilo.
Años 90, los buenos tiempos de los festivales. ¿Tu mejor o mejores experiencias?
Hubo muchos momentos increíbles, el cierre del Festimad en la carpa principal un domingo a primera hora de la mañana después de haber pasado tres días de festival desenfrenado con un grupo de colegas del sur, donde cayó una tormenta y vi a muchos artistas tocar antes que yo. El primer directo que hice en Sónar de noche en la Marbella de Barcelona, Mi primer concierto en Benicassim, todas las veces con mucho publico congregado para escucharme y balilarme, todas culminaron apoteósicamente.
En esos últimos 90 se empieza a plantear la figura del DJ como artista. Con la perspectiva del tiempo, ¿crees que esa consideración es correcta? ¿Siempre? ¿En algunos casos?
Hay casos en los que es correcta, sobre todo cuando el DJ es productor de sus propios temas de baile y conecta con la gente, lo cual lo convierte en artista. Aunque hay algunos DJs que no son productores y tienen un don para conectar con la gente y diseminar un aura personal, un estilo, también los considero artistas. Aunque hay muchos otros que no lo son. Especialmente a medida que el vinilo desaparece, surge el sinc y los programas para pinchar en digital en los que cualquiera con olfato para tener temas , que sobre todo la gente conoce, puede ponerse a pinchar y si es guapo o guapa y aprende a hacer una serie de coreografías clichés cuando mezcla, puede llegar a tener popularidad como DJ. A esos los considero performers, no artistas.
También vives de cerca del primer hip hop español. ¿Qué queda de aquella generación? ¿Qué es aún reivindicable de aquella música?
El hip hop como escena nacional tuvo un declive después de varios años de productividad y popularidad. Poco a poco lo sustituyó el trap, que evolucionó a una especie de pop, luego el reggaetón, ambos con muletas del autotune. Afortunadamente hace pocos años, las peleas de gallos empezaron a tomar popularidad y gente nueva de los barrios, una nueva generación, empezó a rimar y producir otra vez, pero definitivamente desde el underground.
Llevas 40 años en Barcelona. ¿Cuál ha sido el mejor momento musical de la ciudad en todo ese tiempo? ¿Los tiempos del Otto Zutz, del mercadillo de Portaferrisa, La Paloma…? ¿Y cómo está ahora?
Desde luego el mejor momento fueron los primeros años de esta década. Fue la catarsis de toda una cultura que se gesto en los noventas. El Bongo Lounge en La Paloma durante seis años a partir del 2000, donde hubo una congregación de miles de persona, curiosos de descubrir nueva música para sus oídos que se convertía en parte de su vida, conexiones de jóvenes creativos, enamoramientos memorables, donde no había teléfonos móviles, la gente se mezclaba y se entregaba a varias horas de celebración comunitaria.
Hoy en dia el concepto de club ha desaparecido, tal vez solo en espacios contados y muy reducidos, pero los espacios como Apolo, La Paloma, Razzmatazz, entre muchos otros, se han convertido en discotecas homogenizadas a un tipo de publico generalizado donde la gente va bastante programada a oír ciertos temas que ya conocen, en muchos casos hasta escuchar temas que puedan cantar, es muy loco. El sentimiento de pertenencia a un lugar donde conectas con personas curiosa de diferente edades y diferentes estilos unidas por un vibe, al que vuelves semanalmente o mensualmente casi no existen. Hoy en día hay demasiados teléfonos grabando y haciendo selfies, la gente no conecta con el vibe en general están aislados en su grupo reducido, poca gente entregada al baile, tal vez por miedo a sudar, despeinarse o que alguien los grabe haciendo algún gesto extraño que pueda acabar en Instagram o TikTok. En fin, han cambiado mucho las cosas.
Pasas cinco años preso en Panamá. Por buscar las cosas buenas de una experiencia terrible, ¿tienes buenas memorias relacionadas con la música en esos tiempos? ¿Qué música sonaba, qué música hiciste, qué aprendiste?
Aprendi a ser resiliente. Aprendi a compartir con gente que estaba sufriendo mucho y para los cuales la música se convirtió en un refugio. Escuche mucha música latina, mucha Salsa Brava, pero sobre todo mucho dancehall, mucho bultron, que es como le llamaban al dancehall más duro, y mucho reggae.
A estas alturas el Bongo Lounge es leyenda. ¿Cuál es la clave de su éxito y su longevidad?
Creo que la clave es la apertura a diferentes estilos musicales, a la unión muchas veces de percusionistas, músicos o MCs en nuestras sesiones, a seguir reivindicando clásicos de la música underground de baile mezclados con producciones actuales. Pero sobre todo que como DJs nos entregamos al publico, conectamos y hacemos de antena para que las fuerzas de funk desciendan e intoxiquen al publico de buena energía.
¿Sigues encontrando interesante pinchar música para un público, tantos años después?
Si claro, poder canalizar la energía de un espacio con gente y crear momentos en los que el publico se olvide de la locura y el caos en el que nos tienen constantemente bombardeados en redes y medios de comunicación y que lleguen a bailar y celebrar el momento de vida es muy gratificante.
Pinchar, ¿es un acto de amor, o de amistad al menos?
Pinchar, en mi caso, es un acto de amor y de unión colectiva.
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