Fiesta andina del sol La canción de la tierra
Nacido el 24 de diciembre de 1938 en Quito, Ecuador. Estudió en el Conservatorio de Quito, la Eastman School of Music (Rochester, Nueva York), el Instituto di Tella (Buenos Aires) y en la Musikhochschule Köln. Producciones en el estudio de Música de la WDR (Colonia), en el Centre Européen pour la Recherche Musicale (Metz), en el IRCAM (Paris), en el Acroe (Grenoble) y en el ZKM (Karlsruhe). Desde 1990 Profesor de Música Electrónica en la Musikhochschule Freiburg hasta su jubilación en 2004. Vive desde 1996 en Freiburg, Alemania.
https://maiguashca.de/
Foto: Gonzalo Vargas
(Dedicada a mi madre)
El 21 y 22 junio de 2013, los elencos del Teatro Nacional Sucre estrenaron en Quito mi composición La Canción de la Tierra en la sala del Itchimbía. Fue una hermosa experiencia. No se pudo, lastimosamente, hacer una documentación adecuada. Como un recordatorio, en base de grabaciones audio de esos conciertos y con la cooperación del video artista argentino Carlos Poete, realicé entre 2017 y 2019 La Canción de la Tierra, una composición audiovisual, en formato video. En esta versión la obra ha podido ser difundida extensamente en varios espacios. Celebro y agradezco la iniciativa del Teatro Sucre de afrontar las enormes dificultades organizativas, técnicas y económicas para poder volver a realizar su versión original de concierto. Las líneas que siguen han sido tomadas de las Notas al programa del concierto de 2013.
El antecedente
La Canción de la Tierra de Gustav Mahler (1860-1911), compuesta entre 1907 y 1909, es para mí una de las obras más conmovedoras de la música europea. Una de sus características es el aire de melancolía y fatalismo que permea la obra. ¿Un presagio? En 1914 estalla la primera guerra mundial.
Una Canción de la Tierra creada en el "nuevo mundo", como se suele llamar a nuestro continente, debe necesariamente sonar de manera diferente. Me propuse componerla.
A mi edad, el problema religioso empieza a ser urgente. En la peregrinación que consiste la vida, he perdido contacto primero con el catolicismo y luego con religiones institucionalizadas. Tampoco he podido identificarme con otras creencias, orientales u occidentales. No he podido acercarme a nuestros saberes ancestrales de una manera sistemática. Pero hay varios principios de estos que, literalmente, me suenan bien. El cristianismo tradicional ha hecho del hombre “el centro”, el “dueño de la creación”. El mundo está a su servicio. Nuestros saberes ancestrales hacen del hombre más bien parte integrante de la creación. El hombre está al servicio de ella. Esa es una perspectiva que comprendo mejor.
La comunicación mística acerca al hombre al Todo. La representación de ese Todo es diferente según la creencia. El adorar al Sol es una práctica antigua, también nuestra. Nuestra Tierra no tiene energía propia, la recibe del Sol. El Sol es nuestro dador inmediato de vida. El adorar al Sol me parece absolutamente coherente. Me he propuesto hacerlo con esta experiencia musical.
¿Una Canción de la Tierra? Para ser más preciso: una Canción de la Tierra del Mundo Andino. ¿Qué mundo andino? ¿El de ayer? ¿El de hoy? ¿El de nuestros antepasados? ¿El contemporáneo nuestro?
Sabemos bien que nuestra historia no se inicia con el “descubrimiento y conquista” del continente. Sabemos también que el “descubrimiento y conquista” dieron paso a una superposición de culturas que llevó a lo precolombino al borde de su destrucción y desaparición. La filosofía, la religión y las formas de vida europeas pasaron a ser “el patrón de la vida americana” y lo siguen siendo, en gran parte.
Pero existe una manera andina de percibir el mundo, la cual se diferencia en muchos aspectos de una manera europea de percibir el mundo. No me siento competente para describirla, menos aún, explicarla. ¿Será posible hacerla sonar?
La visión
La cosmovisión andina nos habla de tres mundos: el de arriba o Hanan-Pacha, el de aquí o Kay-Pacha y el de abajo o Uku-Pacha. Nos habla también del tránsito temporal del ser humano entre ellos, ciclo que al repetirse continuamente formaría un proceso representable como una onda o su contraparte, una vibración:
Los científicos nos hablan, por otra parte, de un big-bang generador de un universo que se expande y que al momento sigue expandiéndose. Hay hipótesis que postulan que el Universo en algún momento dejará de expandirse y comenzará a contraerse, claro está, en escalas astronómicas de tiempo.
Me atrevo a pensar: ¿Terminará ese proceso de contracción en un punto de contracción máxima que provocaría un siguiente big-bang? ¿Seguirán a éste una nueva expansión y una nueva contracción que culmine en el siguiente big-bang? Ese proceso, al repetirse continuamente, formaría un proceso representable como una onda o su contraparte, una vibración.
El gráfico, basado en los dibujos 14 y 15 del libro Qhapaq Ñan de Javier Lajo (Editorial Abya Yala, 2006), muestra a la serpiente de dos cabezas Amaru-Chokora diseñando un período de la vibración producida por el movimiento del Kay Pacha al Uku Pacha, al Hanan Pacha y de retorno al KayPacha, según la cosmovisión andina. También podría ser interpretado como el tránsito de un punto de contracción máxima (big-bang) a un punto de expansión máxima y su retorno a un punto de concentración máxima. Especulación mía: ¿la vibración como alfa y omega? Como músico me parece primeramente una teoría plausible, luego, una visión hermosa.
La experiencia musical
La Canción de la Tierra es una secuencia de las siguientes canciones:
1. Canción del Ser
2. Canción del Ruido Cósmico
3. Canción del Hanan-Pacha
4. Canción de Illapa
5. Canción del Kay-Pacha
6. Canción del Viento
7. Canción de la Papa Chuna
8. Canción de los Guacamayos
9. Canción del Páramo
10. Canción de las Cosas Pequeñas:
— Canción de la Mariposa
— Canción del Eco
— Canción de la Guitarra
— Canción del Cardo
— Canción del Huiragchuro
11. Canción del Estar
12. Canción del Agua
13. Canción del Uku-Pacha
14. Canción de la Cordillera
15. Canción del Huamán
16. Canción del Paisaje Seco
17. Canción del Granizo
18. Canción del Kwichi
19. Canción del Amanecer, que nos recordará un cántico sagrado precolombino, probablemente una plegaria al sol. Lastimosamente el texto original en kichwa no ha podido ser localizado. Sobre este cántico sagrado kichwa sobrepuso el colonizador, ya en los primeros años de su dominación, el texto cristiano en español “Salve, salve, gran Señora”. Tengo ahora la enorme satisfacción de invertir la lógica colonizadora: tomando un símbolo devenido cristiano y restituyéndolo a su significado pagano precolombino.)
La Canción de la Tierra es un diálogo de los siguientes elementos sonoros:
La Orquesta de Instrumentos Andinos, con la que ya trabajé mi obra Boletín y Elegía de las Mitas, basada en el texto del poeta César Dávila Andrade, en 2007; la Banda Sinfónica Metropolitana de Quito; el Coro Mixto Ciudad de Quito con 6 voces femeninas y 6 masculinas; una instalación electroacústica que, basándose en el fenómeno de las ondas estacionarias, hace que un escucha expuesto a "acordes" de ondas sinusoidales, al moverse, perciba cambios sutiles que no escucharía si no se mueve. Este hecho constituye una invitación al público a escuchar el concierto desplazándose a su gusto por la sala, pero claro, también buscando periódicamente puestos fijos para descansar.
Además, una construcción a la manera de un tótem, creada por Gabriel Maiguashca, mi hijo, consistente en un objeto grande de madera representando a los animales tutelares de la cosmovisión andina; cóndor, puma y serpiente, suspendido por resortes en una estructura metálica. Este enorme móvil sonoro vibrará libremente al ser “empujado”. Lo complementarán dos grupos de objetos sonoros, de madera y de metal. Jorge Oviedo tendrá la dirección musical.
La fecha propicia para su interpretación: 21 y 22 de junio, en que se celebra la fiesta andina del sol, el Inti Raymi. El lugar de su ejecución: el llamado Palacio de Cristal del Centro Cultural Itchimbia, situado en la colina del mismo nombre con una impresionante vista panorámica de 360 grados y estructura transparente, colina que se cree fue sagrada para nuestros antepasados. El concierto se desarrollará de 5 a 6 de la madrugada, para saludar la salida del Inti.
Mesías Maiguashca
Friburgo, mayo de 2026
Te recomendamos...
Ya lo habrás visto, leído y escuchado: hemos preparado un número en el que han participado más de 60 personas.
También habrás visto que no te hemos pedido que te suscribas. Ni te han aparecido banners. Que no había logos de marcas ni instituciones.
¿Tendremos algo nuevo que ofrecerte dentro de tres meses, en el solsticio de verano? Si nos ayudas, seguro que sí.
¡Ayúdanos a volver a hacer Lo Imposible!
Dona en Patreon Suscríbete