Sigilo Una oración para la noche de San Juan

Sara Herranz (Tenerife,1986) es escritora e ilustradora, reconocida por su trabajo en narrativa gráfica e ilustración editorial. Ha publicado los libros Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí (2015) y La persona incorrecta (2017), consolidándose como una de las voces visuales más destacadas de su generación. También ha ilustrado obras de autoras y autores como Simone de Beauvoir, Elena Gallén y Jesús Fernández Santos. Ha colaborado con editoriales como Penguin Random House, Alfaguara y Lumen. Su trabajo explora cuestiones relacionadas con la identidad, las relaciones y la representación femenina.  

https://sara-herranz.com/

 

Paula Susaeta Cucalón es abogada especializada en propiedad intelectual. Se dedica a la gestión cultural desde los años 90. Mundo digital, producción audiovisual y curación de contenidos, estrategias y reflexión son sus ámbitos naturales. Trabaja con fundaciones desde los 2000, y hoy es responsable de marketing internacional en Fundación Mapfre. En su día fue parte del colectivo paupac azul y colaboradora de la aventura El Estado Mental. De todo lo que hace, la revista La fundación es lo que más le apasiona. Escribe en Vendrán las iguanas. Hace collage desde que tiene recuerdos. 

¿No sabes lo que es un sigilo? Es un emblema cargado de poder mágico para recordarte un deseo y hacerlo posible. Un símbolo que concentra la intención de un deseo, siempre positivo. Has de escribir ese deseo en una frase. Luego eliminar las vocales, y las consonantes repetidas: con las letras que quedan construyes un dibujo, el deseo queda atrapado en él. Se diferencia de un talismán en que el talismán busca atraer a tu favor un poder astral y del amuleto en que éste es un objeto defensivo y suele ser natural. Hice un sigilo mágico y lo llevo conmigo. La realidad es que hice dos, pero para quien lo hice renegó y tuve que romperlo. Romper un sigilo, aunque te lo pidan, es algo poderoso, El mío y mi poder lo llevo conmigo. 

Duermo con un libro bajo la almohada. Son mis palabras, pero las han transformado en libro personas que me quisieron hacer un regalo. Que privilegio enorme un regalo, y más un regalo así. Duermo con iguanas relajadas verde plata y mi horizonte bajo la almohada: se ordenan mis sueños, se calman mis tempestades. Se encauza la potencia y el poder se reconoce enorme y silencioso.

Creo. En todas sus acepciones, creo.

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Detesto intensamente a las personas que se dan con los límites de las cosas: contra las paredes de los pasillos, el borde de las sillas, las esquinas de los afectos. También paso los días ensanchando los perímetros de lo existente cuando las situaciones me quedan justas, limitantes y estallan los botones. Nada peor que una cremallera que no sube. Pero no soporto la falta de equilibrio. Me produce una desazón inigualable, como una cuchara húmeda que se mete en harina. Porque bailar en puntas es invocar a las meigas, los espíritus y los ángeles. Yo hoy los invoco a todos con este sigilo. Y no me interesa quien no pueda abrir este canal. Necesitamos temple y compostura para soñar. 

Quiero una imaginación libre. Quiero amordazar a la memoria para que no sueñe lo vivido. No me gusta que los recuerdos se coman los dobladillos de la libertad como si fueran palabras viejas. Necesito un lenguaje nuevo. Quiero saltar del trampolín como si nunca fuera una segunda vez 

 

Creo en todo, en todas sus acepciones, creo en todo.

 

Se puede no creer en nada, claro, ¿pero y en las tardes de domingo que haces entonces, que haces a las 3 de la mañana cuando despiertas? Yo creo en todo; duendes, hadas, magos, brujas, trasgos, Dios, Alá, Buda, la Santa Compaña, la energía, las partículas, la teoría de cuerdas y el poso de linaje que llevamos, más que escondido, colgando como los pañuelos de Isadora Duncan. Palabras nuevas, cargadas, palabras nuevas. Protégenos de la desidia, la indiferencia y tener barriga. Nuestro yo político y nuestro yo estético siguen en lucha.

 

Siempre pesa el calor, que bien lo sabía Federico. El calor de la casa de Bernarda me persigue como si tuviera que contarme algo. Yo me paro y escucho: el sigilo de papel en la palma de la mano sudada, el sigilo en foto en el móvil flotando por la galería. Lo más difícil es condensar el deseo en una frase. Lo más difícil es ser clara. Y mejor un haiku para que no sea un amasijo de letras, sino algo con cierta forma reconocible pero imposible de leer, celosía de lo atávico expuesto.

 

Lo que fue no tiene por qué ser, y no es acritud. Quiero una dinámica nueva (en el sentido de cómo se mueven las partículas) y no se aún si es posible. Tengo mis dudas. Devoro todo lo que cae en mis manos de mecánica cuántica por si fuera posible algo nuevo, pero más bien parece ser posible distinto y simultáneo… la dinámica no cambia. Parece que no es posible y no me importa. No me importa. Qué sorpresa. La emoción mueve partículas y las partículas reaccionan a la voz que llama, a la piel que pide, a la saliva mientras la pupila se dilata. La saliva, la piel, la voz, la pupila son todas y siempre distintas, pero el movimiento de las partículas en la euforia de la energía y el bajón del drama es el mismo. Somos partículas y somos energía densa que hay que licuar bailando, partículas que suben y bajan y se calientan y se deshacen y se condensan. No pasa nada. No tengas miedo. Todo ha sucedido, aunque no nos haya sucedido. Los saltos cuánticos en el tiempo desde el tobogán son un must

El hechizo dice: las iguanas se juntan y susurran bajito, el fuego no se asusta y las estrellas tampoco. Toma en tus manos tu corazón desnudo y muérdelo para que sangre luz por el desgarro. El sigilo crece como pan con levadura y te protege, aunque no sea su naturaleza. Porque los deseos protegen. Nada malo pasará; suena el xilófono, ding ding ding, hipnótico. Una txalaparta se suma y entra el sonido hueco de la madera. Hay un pájaro que baila con las iguanas. Las corteja.

 

Cree en todo.

 

Se majestuosa. El sigilo de papel en el cuenco de la mano es prácticamente un amasijo de tela. El papel tiene fibras y es madera procesada. El papel también está vivo. Aprieta. Cree. La magia está para que la tomes. Cree. Llega San Juan y vamos llegando. Bebe leche con hielo y galletas. Da gracias. Tres veces. gracias gracias gracias. Deja que el apperol sirva para que la luz lo atraviese y bañe la mesa con un naranja sin igual. Solamente el reflejo. Para que sea por la luz. Ser por la luz. Ser luz. Ser oscuridad. Ser todo. 

Amén. 

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